domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Qué pensarías si te pidiera ser mí búho?

Siempre quise soñarte, y quizás haya perdido la razón y caído ante la locura; pero, esta vez siento que es la más real de todas, a pesar de que apenas pueda rozar el aire que azota tu tez. Me preguntaste, y quizás respondí con poca lucidez, pero sin mentir, te diré algo que puedes escoger si creer o no…

-  “              Una loba quiso teñirse de rojo para sentirse diferente, pero no dejo de ser una loba buscando manada. Aullaba de noche a la luna lo hermosa que estaba y lo imposible que era si quiera, alcanzarla. Volando muy alto hasta posarse en una rama, blanco y de ojos azules, se posa un búho.  Qué le pregunta  la loba, por qué mira con tanto ahínco a la luna. La loba le mira, sintiéndose perder por un momento, en la blancura de sus plumas, tan similar a la luna, y en el azul de sus ojos, tan similar a la calma del agua cuando la luna se refleja. La loba queda muda, sin poder otorgarle respuesta alguna al búho, que tan sabio es, y que tan tranquilo parece que le hace pensar a la loba que quizás no sea real.

Contri más lo miraba la loba, más se daba cuenta de que la luna no era tan inalcanzable después de todo, que la luna era redonda, pero que su luna tenía pico y un par de plumas. Que seguía estando lejos, pero no era inalcanzable, o por lo menos podía sentirse palpable, aún sin si quiera haberlo sentido posarse sobre su lomo.

“¿Qué pensarías si te dijera que la noche esta puede no durar para siempre?”- le preguntó el búho.

“Que siempre llegará la noche de nuevo, y espero volver con ella”-respondía la loba ensimismada en esos ojos azules en los que se andaba perdiendo por pecar de salvaje.

“¿Qué pensarías si te dijera que la luna puede que algún día no vuelva a aparecer?”

“Pensaría que has perdido la cabeza, ¿cómo puede desaparecer la luna?”

“¿Qué pensarías si te dijera que la luna es lo que sueñas?”

“Que quizás tengas razón, porque no puedo parar de pensar que la luna tiene otra forma para mi”

“¿Qué pensarías si te dijera que quizás tú luna pudiera desaparecer para siempre?”

“Entonces desearía que esta noche no se acabase nunca”  “ –


Entonces,   ¿Qué pensarías si te pidiera ser mí búho?

domingo, 18 de octubre de 2015

Sometime

Sometime I forget who I am,
sometime I forget that I want more of your lips.

Give me the little hope of the doubt.

Our story can´t be so bad, honey.
Can´t be it, ¿no?

sábado, 17 de octubre de 2015

Para la mujer que ame de alguna forma u otra

Querías que escribiera algo bonito, Marjorie, querías que te escribiera las mil y una palabras de amor que jamás pude escribir, o quizás las mil y una palabras de desasosiego que jamás pronunciaron mis labios en las noches frías en las que ambos nos amábamos y aun así no podíamos sernos sinceros.

Te quiero, Marjorie, te amo como si la vida me fuera en ello, pero está visto que el amor no está hecho para mí. Calculo fríamente las palabras que debo decir incluso antes de pensarlas, nunca fui tuyo y tú nunca fuiste mía.

 Así que ¿cómo podría llamarse amor en el uso coloquial de dicha palabra? … Pero aun así, lo llamo amor, porque el amor tiene varias definiciones de las cuales no supimos comprender ninguna, pero ahora entiendo que ese cariño venía a ser la tranquilidad y placidez que me daba el estar contigo en aquella casa; el saber que nada de lo que hiciera fuera de esas paredes cambiaría nuestra relación, me sentía libre y atrapado al mismo tiempo.


Y ahora que no estas dispuesta a dejarme entrar me siento vacío de ideas. Sólo me quedan mis mil y una palabras de amor y desasosiego que  dejaré como mi posesión más valiosa a la mujer que amé de una forma u otra. 

                                                            Con el cariño que nunca te supe dar,
                                                                                                                  Connor Smith

miércoles, 14 de octubre de 2015

La nada

Me siento como ceniza en sus bocas, Naidirah. Me siento ajena a todo lo que nos rodea, incluso de ti. Nada de lo que hago tiene sentido, todo  se desvanece entre mis manos medio muertas en pequeños granos de arena blanquecina. Es la nada, es el frío de la graba recorriendo mi espina dorsal, el frío de la blanca espuma de mar inundando mis pulmones. La mentira invadiendo los callejones de mi mente perturbada. 
¿Por qué muero sin morir? ¿Por qué vivo sin vivir?
Me chirrían los caminos que llevan a Roma, porque yo no quiero ir a Roma, pero todos llevan a Roma. Me molesta el simple echo de querer dar más de lo que puedo dar, o más de lo que se debería dar. Me apago, me muero, me marchito, envejece mi alma y todo el mundo quiere más de lo que soy capaz de dar. Solo un respiro, una calada de aire, viento fresco por mi tez y un mar de silencio en mis ideas es lo que quiero ver, pero todo se vuelve oscuro, gris con un sabor amargo en mis labios, ¿qué es? La nada, la nada viene a por mi otra vez. Me ciega, me aplasta, me asfixia, me atrapa. 


miércoles, 7 de octubre de 2015

La rata y el Yonkie

Quién me iba a decir que me sacarías una sonrisa de mis labios ya desiertos, quién me iba a decir que aún me quedaba una por dar. Una que no fuera falsa. Una que no se muriera por el camino a los tres segundos. Una que no estuviese podrida por no saber amar como es debido.

Quién me iba a decir que me enamoraría de lo imposible, que querría ser el mar de tu fuego, que querría ser el fuego de tu mar.

Traicione principios, me llene de falsa elocuencia y me dije que todo iba bien. Me engañe como siempre, porque la flor marchita que me había picado el alma ya me estaba devorando hasta los ojos esa noche en la que te oí entrar. Me enamoraba sin quererlo y en el fondo quería que fuese cierto, a mi corazón aún le quedaba algo por amar.

Pero no podías ser tú, y tampoco podía ser yo. Estábamos podridos Kat, estábamos muertos antes de conocernos. A ti no te quedaba nada y yo era un yonkie con una guitarra al hombro. ¿Qué hicimos mal? ¿Cómo pudo pasar?

Quizá no debimos empezar una guerra que no sabíamos acabar.

lunes, 5 de octubre de 2015

Ódiame desde lejos

Brinda me la salvación en la misma copa vacía que le tiendes al sediento, da me como si fuese el perro que te a pasado la rabia, da me la eutanasia en vida. Pisotea me y acaba con cualquier tipo de sentimiento, machaca me la sesera y contribuye al sistema tan famélico en el que nos encontramos.

¿Sabes cuál es mi sitio? Mi sitio esta bajo tierra, mi sitio esta en el mar, mi sitio esta en el viento... Mi sitio esta lejos de ti.

No pares de decirme que todo lo que me rodea es falso, no pares de recordarlo, no pares de recordarme que soy un número en la lista de cadáveres del depósito, no pares de recordarme que no sirvo ni para darme amor propio... No pares de hacerlo, quizás sea la única forma de que siga teniendo sueños, sueños lejos de ti.

Si cuando yo me marchee te sientes sola no me lo digas, si cuando yo me marche quieres que vuelva, ni se te ocurra pedírmelo... No se te pase por la cabeza ni un segundo que serías capaz de hacerme volver de nuevo con todas esas mentiras que te tienen derruida.

Pídeme lo que quieras pero no me pidas que vuelva, pídeme lo que quieras, pero déjame libre, pídeme lo que quieras pero ódiame desde lejos.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Cap 1 tercera parte- Lazy bones (Ya estaba muerta antes de nacer)

Contó las monedas que tenía en los bolsillos de su sudadera antes de levantarse. Tenía el dinero justo para el autobús, así que lo cogería para ir a casa de su mejor amigo. Y quizás su único amigo. Se le había ocurrido que quizás le dejase darse una ducha, era lo que necesitaba en ese momento y en lo que quería concentrarse en vistas de que su futuro andaba más que muerto a esas alturas.

Había cogido el bus y nada más subir las miradas se posaron en ella, eran miradas de rechazo que observaban casi con asco como aquella desvalida chica tomaba asiento al fondo del transporte, mirando por la ventana con la intención de esquivar todas esas miradas casi que de reproche.

Una vez llego a u parada, las miradas de asco medio se habían apagado y daban paso a los murmullos sobre la mala pinta que tenía esa chica  tan desastrosa de pelo azul.

Lua suspiro al bajarse de allí, mirando el suelo por la vergüenza impávida que le causaba aquella situación. Caminaba arrastrando los pies como si tuviera que despegarlos del suelo cada vez que daba un paso con aquellas botas de metal estridentes. Para ella sonaban como los eslabones de una cadena que tiraba de ella a las profundidades de una tumba endiablada y cercana.

Al llegar a la puerta  de aquella casa, esa puerta tan conocida que le traía consigo cierto sentimiento de paz o de que todo iba a salir bien, esa puerta de color azul y blanca... Se paro por un momento delante de esta pensando en si tocarla o no. Cuando por fin tuvo el valor para tocar el timbre no había nadie quien pudiera abrirle. A veces se le olvidaba que Vincent tenía clases de mañana, a veces se le olvidaba que ella era la única que no andaba estudiando nada. Pasaba demasiado tiempo sola, tanto, que andaba rodeada de malas gentes y unas ganas irrefrenables de jugarse lo único que le quedaba a la ruleta rusa, la vida.

Se sentó en las escaleras del porche, apoyando su cabeza en la valla con la mochila entre aquellas piernas huesudas. Una de ellas jugueteaba con la punta de su bota en la tierra produciendo ese sonido que hace la tierra mojada al jugar con ella.

Espero por horas, no tenía prisa en absoluto, no tenía a donde ir ni sabía qué hacer... ¿Por qué debía tener prisa? Solo rezaba para que Vincent no tuviese nada que hacer después de las clases. Solo rezaba para que viniera a la misma hora de siempre...