Querías que escribiera algo bonito, Marjorie, querías que te
escribiera las mil y una palabras de amor que jamás pude escribir, o quizás las
mil y una palabras de desasosiego que jamás pronunciaron mis labios en las
noches frías en las que ambos nos amábamos y aun así no podíamos sernos
sinceros.
Te quiero, Marjorie, te amo como si la vida me fuera en
ello, pero está visto que el amor no está hecho para mí. Calculo fríamente las
palabras que debo decir incluso antes de pensarlas, nunca fui tuyo y tú nunca
fuiste mía.
Así que ¿cómo podría
llamarse amor en el uso coloquial de dicha palabra? … Pero aun así, lo llamo
amor, porque el amor tiene varias definiciones de las cuales no supimos
comprender ninguna, pero ahora entiendo que ese cariño venía a ser la
tranquilidad y placidez que me daba el estar contigo en aquella casa; el saber
que nada de lo que hiciera fuera de esas paredes cambiaría nuestra relación, me
sentía libre y atrapado al mismo tiempo.
Y ahora que no estas dispuesta a dejarme entrar me siento vacío
de ideas. Sólo me quedan mis mil y una palabras de amor y desasosiego que dejaré como mi posesión más valiosa a la mujer
que amé de una forma u otra.
Con el cariño que nunca te supe dar,
Connor Smith
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