Hoy es uno de esos días en los que te llevas de esas pequeñas sorpresas que te hacen sonreír, y los gritos de tu cabeza que tanto dolor te causan se acallan para dar paso a unas pequeñas lagrimas de algo llamado felicidad.
Piensas que todo acabará pronto, y jamás piensas olvidar esos pequeños gestos que te sacan del hoyo y te hacen sentir una persona firme y derecha. Te hacen sentir alguien para alguien, te hacen sentir como la persona que se te había olvidado que eras. Te replanteas empezar a enamorarte de la vida de nuevo, porque por muchas veces que te has intentado mutilar siempre acabas guardando un rayo de esperanza y no te mutilas del todo. Dejas lo suficiente sólo para poder seguir andando. Y nadie lo entiende salvo tu.
Si ya no se puede caer más bajo ¿para qué preocuparse por el resto?
Das las gracias una y otra vez, das gracias a que por fin empieza la calma aunque sabes que volverá la tormenta algún día esa idea desaparece de tu mente justo en ese momento que sientes una mano ajena coger la tuya.
Y joder, qué demonios, necesitabas esa mano, necesitabas calor humano, necesitaba que alguien te dijera la pena que das, necesitabas que alguien te dijera "Sé tu misma".
Ese momento en la vida que te da a entender que lo estas haciendo bien aunque todo vaya mal.
Mírame, soy como soy, no puedo cambiarlo, pero si te gusta siempre tendrás la puerta abierta.
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