viernes, 18 de septiembre de 2015

Cap 1 segunda parte- Lazy bones (Ya estaba muerta antes de nacer)

El sol había salido demasiado temprano para ella esa mañana en la que le daba en toda la cara, despertándola de una especie de resaca mañanera, quizás por lo que se había metido en el cuerpo o por lo  poco que había dormido. Realmente no importaba mucho el porqué del asunto. La chica simplemente estaba ahí esa mañana. Se restregó los ojos aun temblando un poco con aquel frío mañanero que calaba en sus huesos de manera fustigante.  Era de ese típico frío húmedo que apenas consigues quitarte de encima cuando te posee en contra de tu voluntad.
Esa chica delgaducha que había pasado lo que le había quedado de noche durmiendo en la acera se había sentado en la misma con la espalda apoyada en la pared, miraba al frente con la cabeza agacha, viendo solo aquel suelo que aún tenía charcos. Su cabeza se apoyaba sobre una de sus manos mientras, seguía tratando de comprender, quizás interiorizar la situación sin parar de preguntarse qué haría justo en esos momentos en lo que todo se había acabado.
Realmente daba pinta de mendiga  así como estaba, algún que otro madrugador se lo hizo saber con alguna que otra moneda; cosa que la hizo compartir con el cielo una sonrisa triste  que era rozada por alguna lágrima que otra. Debía de tener una pinta horrible, y la tenía, estaba medio mojada con el pelo echo una mierda, la ropa rasgada y suciedad de pies a cabeza. Pero al mismo tiempo de ser triste, era gracioso. Le hacía cierta gracia y por ello soltó una pequeña risa apagada y tosca con la cabeza pegada a la pared y los ojos cerrados.
 Para cuando los abrió, un hombre mayor al que no conocía de nada; medio calvo, regordete, con grandes surcos que formaban las arrugas de su cara, estaba justo delante de ella tapándole el sol.
-Toma, anda-su voz era grabe pero sonaba cálida al mismo tiempo; a la par que le ofrecía un café y un bocadillo. La chica no entendía a qué tanta amabilidad tan de repente, pero lo cierto es que tenía frío y algo de hambre, así que, no lo rechazó, lo cogió con cierta desconfianza pero lo acepto- Come algo para que empieces bien el día, búscate algo mejor que esto jovencita-el hombre hablaba como si realmente hubieran esperanzas para alguien como ella, aunque lo cierto es que ella las había perdido por el camino.
-Gracias… -se las daba por todo en general , y por educación. La verdad es que la vida le había enseñado a que nadie da nada sin recibir algo a cambio, pero aquel pequeño gesto le había conmovido. Rebusco algo entre los bolsillos de su chaqueta buscando algo de suelto que tuviera, tenía la intención de pagarle aquello pero aquel hombre se acuclillo con dificultad delante de ella para cogerle la mano y que dejase de buscar.
-No quiero nada, pequeña, lo he hecho por que puedo, no porque quiera nada. Si tuviera a mi nieta en tu situación, Dios no lo quiera, me gustaría que alguien la tratase bien. Y eso hago. Serás la nieta de alguien. Un detalle no se paga con dinero. Ya lo has aceptado, así que desayuna, coge fuerzas y busca algo mejor y que te guste-parecía un hombre muy amable, bueno, era un hombre muy amable. Quizás no venía a cuento tanta amabilidad, pero el caso es que se la dio, y la chica estaba agradecida por ello aunque se le hiciera raro y tuviera la pregunta del “¿por qué” dibujada en el rostro. Aquel tipo se levantó, dispuesto a marcharse de nuevo a donde quiera que estuviese yendo antes de distraerse de su camino un momento. Puede que el tipo hubiese intentado redimirse, o simplemente fuera así, pero según retomó su camino la chica empezó a comerse lo que le había dado a grandes bocados y a la desesperada.

Aquel desayuno le había dado fuerzas, además había podido hacer tiempo, quizás era hora de levantarse y hacer algo, por lo menos darse una ducha. 

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