Me fui de casa para volver a renacer. O eso me gustaba pensar. Pero por mucho que todo lo exterior avanzó en mi ausencia al volver yo seguía atrapada en ese punto sin retorno de cuatro paredes austeras, de pintura carcomida y putrefacción entre el cemento.
Quiéreme como soy, no me marchitaré si no lo haces, pero dame el calor que alguna vez me falto en mi cama tras un largo día. Ámame como si realmente me fuese a morir mañana. Porque pudiera ser una de las posibilidades cuando me levante.
Disfruta de mi tanto como a mi me gustaría disfrutar de ti. No me mires sobre el hombro, no me señales con ese dedo que dice tener mayor experiencia y por lo que mi palabra debería perder validez. No lo hagas, no es un un buen momento para ello. Errar es humano, querida, y tu eres tan humana como yo.
Ámame como si me fuese a morir mañana.
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